Hoy más que nunca nos damos cuenta que un docente no puede ser sustituido por un canal de comunicación, por un ordenador o una pantalla de móvil, nuestros alumnos necesitan nuestro cariño, nuestra empatía y nosotros a ellos, para saber estrategias y sus necesidades, sus ritmos de aprendizaje, sus defectos y sus virtudes para sacar el máximo rendimiento académico y humano.